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CEAR junto a APRAMP ha denunciado a través de las redes sociales una realidad en aumento: las dificultades que tienen las mujeres extranjeras que solicitan protección internacional en el aeropuerto y que, a la vez, presentan indicios razonables de trata de seres humanos.

Ante estos casos, entidades especializadas e instituciones competentes deben trabajar en red y tener claros algunos puntos:

  • La interconexión existente entre el derecho de asilo y la trata. Motivo por el cual el Estado debe garantizar que aquellas personas, en su mayoría mujeres, que han sido o son potenciales víctimas de la trata y que están en necesidad de protección internacional, puedan ejercer su derecho a obtener asilo de forma efectiva.
  • Que ante meros indicios razonables (y no judicializables), se deben poner marcha todos los mecanismos previstos para proteger a las potenciales víctimas. Sólo de esta forma podremos prevenir de forma efectiva la trata de seres humanos.
  • Que ante estas situaciones debe garantizarse el principio de no-devolución ( non-refoulement) ya que si son devueltas pueden estar en riesgo de sufrir un trato inhumano o degradante, sin olvidar que en el caso que denuncia CEAR, las mujeres además declaran ser menores.

Los aeropuertos son puestos fronterizos de salida, escala y entrada en territorio de personas solicitantes de protección internacional que, además, pueden presentar indicios de ser víctimas de trata de seres humanos.

Algunas víctimas de trata están en necesidad de protección internacional porque tienen un temor fundado a sufrir persecución en su país de origen, por ejemplo:

  • Mujeres que se han visto obligadas a salir de su país huyendo de la violencia de género y de otras violaciones de derechos humanos y que, como consecuencia de esa situación de vulnerabilidad, han caído en una red de trata que las ha traído a Europa con la intención de someterlas aquí a explotación sexual.
  • Mujeres que han sido víctimas de trata con fines de explotación sexual en Europa, y que temen regresar a su país de origen ya que se verían expuestas al rechazo y a la estigmatización por parte de sus familias y/o comunidades de origen.
  • Mujeres víctimas de trata que han conseguido huir de las redes y que no han saldado la deuda que les exigían los tratantes, o que han llegado a colaborar con las autoridades contra los autores del delito. Se podrían ver expuestas a graves represalias o al riesgo de ser re-traficadas, en el caso de que sean devueltas a su país de origen, al existir una enorme impunidad, ineficacia y corrupción de las autoridades, en muchos de los países de los que provienen.
  • Además, en el contexto actual de la crisis de los refugiados, es importante tener en cuenta la necesidad de intensificar los esfuerzos para prevenir que solicitantes de asilo, que se encuentran en Europa y que están en una grave situación de vulnerabilidad caigan en redes de trata.

Ante esta situación concreta SICAR cat se suma a la propuesta que el propio Defensor del Pueblo propone:

En 2018, el servicio jurídico de SICAR cat atendió 10 mujeres potenciales víctimas de trata que solicitaron protección internacional en el aeropuerto de Barcelona. El 100% de estas solicitudes se admitieron a trámite.