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Encarna, directora de SICAR cat, nos leyó estas palabras antes del desayuno de Navidad que compartimos todo el equipo.

A todas nosotras, mujeres. A quienes nos sigue cuestionando y fascinando las historias de vida de tantas mujeres que encontramos por el camino, su fortaleza y creatividad.  Sus trayectorias,  en la mayoría de los casos tan duras y que sin embargo nos muestran que es posible reconstruirse y construir, desde una autonomía muchas veces recién descubierta.

En esta Navidad y a punto de iniciar un nuevo año nos gustaría poner todo el empeño en hacer posible que nuestros dispositivos sociales se conviertan en dispositivos fraternales, que podamos encontrar modos nuevos y diversos de generar vínculos de solidaridad y relaciones humanizantes. Necesitamos crear redes entre nosotras y también con otros, aunque esto último,  a veces, es bien difícil.

Queremos continuar siendo activas en posicionarnos ante las causas justas poniendo en el centro a la Mujer.

En estos días, en que estamos a la espera, es tan evidente cuál  es “la señal” donde Dios con nosotros se manifiesta. La estrella de los pobres, refugiados, esclavizados y esclavizadas nos guía y una pregunta nos despierta: ¿Dónde quedan tantas víctimas de la trata?

Sabemos que sólo el amor pone diferencias en la Navidad, en la vida.  En SICAR cat experimentamos que Amor significa enfrentarse al mal que esclaviza, que amar significa reconocimiento, acogida y fiesta.