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img-20170111-wa0021Su nombre es Nadia Murad Basse y la suya es una historia de supervivencia y lucha por la dignidad de las personas. Su activismo contra la trata ha sido de nuevo reconocido y, en esta ocasión, ha recibido en Barcelona el 37è Premi per la Pau, un galardón que homenajea tanto su trabajo de información al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la trata y la esclavitud en el mundo, como su campaña de denuncia sobre la situación que sufre, en manos de Estado Islámico, la comunidad yazidí, especialmente las mujeres, las niñas y los niños.

Nacida en el norte de Iraq en 1993, Nadia, es una mujer yazidí que, al igual que las mujeres que atendemos en SICAR cat, fue víctima de trata de personas, una grave violación de Derechos Humanos, que consiste en:

la captación, el transporte, el traslado, el alojamiento o la acogida de personas mediante amenazas de recurrir a la fuerza, recurso a la fuerza o cualquier otra forma de obligación, mediante rapto, fraude, engaño, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad o mediante la oferta o la aceptación de pagos o ventajas para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra con fines de explotación. La explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena o bien otras formas de explotación sexual, el trabajo o los servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos

Sin embargo, más allá de haber podido escapar de esta vulneración de derechos, la pesadilla de Nadia no termina aquí. Si bien ha sobrevivido a la trata, a su proceso de recuperación hay que sumarle un añadido más, su necesidad de protección internacional para preservar su vida.

Ayer tuvimos la oportunidad de escuchar su historia en primera persona, de sentir su dolor y también su fuerza. Ayer pudimos darle un pedacito de esperanza de parte de las mujeres víctimas de trata que forman parte de SICAR cat, mujeres resilientes que han elaborado a mano un punto de libro con el corazón azul, el símbolo de Naciones Unidas contra la trata de seres humanos. Gracias Nadia por tu testimonio de esperanza, gracias por tu generosidad.