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Nuestra compañera Anna nos hace llegar esta reflexión:

Una de nuestras funciones es acompañar a las mujeres en el aprendizaje del idioma. En algunas ocasiones, nos encontramos con mujeres cuya primera experiencia educativa es en el contexto de SICAR cat. En estos casos supone aprender el idioma desde la base, conociendo cada letra y sus sonidos. Es un proceso lento que requiere de tiempo y mucho esfuerzo. Nos parece importante recordar que las fuerzas no son las mismas cuando hablamos de una persona que acaba de salir de una situación de explotación y que está en un proceso de recuperación.

Estas Navidades hemos recibido un regalo muy, muy especial, de una mujer valiente y luchadora que no tuvo las mismas oportunidades que yo. Recuerdo que para mí, de pequeña,  ir a la escuela suponía una obligación que me restaba tiempos de juego, en cambio, para ella un lujo que su familia no podía asumir.

Después años esforzándose en aprender, nos escribe una carta de su puño y letra y nos la lee en persona. Mientras lo hace se emociona, igual que todas nosotras. Emocionadas celebramos su logro y admiramos su capacidad de agradecimiento pese a todo el sufrimiento que lleva consigo.

Gracias por tus palabras, valiente!

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