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Existen varios escenarios sobre cómo, tras la captación, las víctimas de trata de seres humanos son trasladadas. Algunas de ellas, una vez dejan origen, pueden pasar por uno o varios países de tránsito hasta llegar al país de destino o de recepción, en el que se ejecutará la explotación, si es que ésta no se ha iniciado ya con anterioridad durante las diferentes fases del viaje (origen y tránsito). En cambio, otras pueden ser explotadas dentro de su propio país, sin necesidad de haber cruzado ninguna frontera, de manera que se convierten en víctimas de trata interna.

En los casos de trata transnacional, sobre todo, se asume que las redes de explotación tan sólo usan las ya existentes rutas de los flujos migratorios mixtos. Una de las más conocidas es la que va de África Occidental hasta África del Norte, especialmente Marruecos y Libia, para poder cruzar por mar hacia Europa. No obstante, los traslados de víctimas también se dan en avión y las personas entran a destino por un puesto fronterizo habilitado como son los aeropuertos.

Consciente de esta realidad y del papel clave en la detección que pueden tener las compañías áereas, la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), esta semana, en la 74ª Asamblea General Anual (AGM), ha aprobado por unanimidad una resolución que denuncia la trata de personas y se compromete a iniciar acciones para combatirla:

  • Buenas prácticas: Algunas compañías aéreas ya participan en iniciativas para combatir la trata de personas, como AEROMEXICO, la primera aerolínea en sumarse a la Campaña Corazón Azul de Naciones Unidas. Las mejores prácticas desarrolladas están incluidas en la guía contra la trata de personas de la IATA, que pretende ayudar a las aerolíneas a tomar decisiones correctas ante esta grave violación de Derechos Humanos.
  • Formación:  La formación del personal de vuelo es esencial para identificar posibles situaciones de trata.
  • Cooperación: Las autoridades gubernamentales tienen que establecer mecanismos claros, prácticos y discretos para informar sobre posibles actividades de trata a través del transporte aéreo. Especialmente operadores aeroportuarios, agentes de asistencia en tierra y otras partes interesadas tienen que cooperar.

En esta misma línea, SICAR cat, gracias a la inquietud de una donante que trabajaba en una aerolínea, inició hace tiempo un trabajo con esta compañía, que incluyó en sus módulos formativos a auxiliares de vuelos un apartado sobre trata de personas, ya que el personal de cabina puede tener un papel activo en la detección de potenciales víctimas.

En 2017, el 14% de las respuestas que dio SICAR cat a las demandas de atención e identificación de diferentes agentes sociales que detectaron a potenciales víctimas de trata o víctimas vinieron del aeropuerto Barcelona-El Prat.

Ahora que llega el verano y aumenta el tráfico aéreo, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) ha hecho una llamada para que todas las personas que viajen en avión abran sus ojos ante la trata de seres humanos: