Una de las principales dificultades a la que nos enfrentamos es que para acceder a los contextos de explotación sexual, tenemos que acercarnos e intervenir en contextos de prostitución (clubs, pisos, carretera y calle).
En este sentido, en Cataluña existen pocas entidades que trabajen en contextos de prostitución y en su mayoría, se concentran en la ciudad de Barcelona. Muchas de estas entidades tienen una trayectoria larga de trabajo con el colectivo de prostitución desde una perspectiva socio-sanitaria; y con el tiempo han ido ofreciendo más servicios atendiendo a las demandas que el colectivo de prostitución les ha ido planteando (ofreciendo mediación sanitaria; asesoramiento jurídico porque la mayoría se encuentran en situación de irregularidad; ofreciendo cursos de formación ocupacional adaptados a este colectivo para aquellas mujeres que no pueden continuar en el trabajo sexual o bien se plantean un cambio; investigando sobre esta realidad…).
Pero la mayoría de estas acciones no se dirigen al colectivo de mujeres víctimas de la trata con fines de explotación sexual que plantean otro tipo de demandas y que requiere de una intervención muy especializada y desde una perspectiva de la defensa de los derechos humanos atendiendo su condición de víctimas de un delito.
Por otra parte, detectamos que se produce una vulneración de los derechos humanos de estas mujeres. Una vulneración que ya se produce en los países de origen (cultura patriarcal, pobreza…); pero también en el país de destino en tanto que no tienen cubiertas sus necesidades más básicas una vez logran salir de las redes de explotación (sin documentación personal, sin cobertura sanitaria, sin ingresos económicos, sin alojamiento…). Y por otra parte y como consecuencia de la situación de explotación se observan importantes secuelas emocionales y un gran desconocimiento del entorno debido al aislamiento al que han sido sometidas que se traduce en un desconocimiento del marco legal, laboral y de los recursos/prestaciones sociales existentes.
Es por ello que en el año 2002 SICAR cat empieza a responder a estas necesidades y a realizar un trabajo coordinado y en red con las entidades que detectan situaciones de trata y ofrece a todas estas mujeres un programa de atención integral desde dos modalidades de intervención: residencial y servicios.
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